Los puntos negros no son suciedad que puedas frotar y quitar. Están metidos dentro del poro, y casi ninguna mascarilla llega ahí.
Esta está construida alrededor de cinco arcillas de distintos tamaños de partícula, entre ellas bentonita, caolín y arcilla coloidal canadiense. Cada una se ubica a una profundidad diferente, así que juntas envuelven el poro en lugar de solo cubrir la superficie. Al secarse, la mascarilla forma coágulos que levantan el sebo y la acumulación con ella.
Tres ácidos exfoliantes vienen a bordo. El ácido glicólico (AHA) suelta la piel muerta, el ácido salicílico (BHA) entra al poro mismo, y la gluconolactona (PHA) alisa la textura con menos irritación que los otros dos.
Refresca en el momento en que la aplicas, y en unos tres minutos ya está seca y lista para enjuagar.



