La loción corporal no te pide nada. La frotas, se absorbe, y nada de los siguientes diez minutos se siente distinto de los diez anteriores.
Este es el arreglo opuesto. Es un gel, no una crema, y el masaje es el producto. Entra con un toque frío, y después el vanillyl butyl ether trae una sensación de calor suave mientras lo trabajas en círculos. Cinco a diez minutos después lo enjuagas con agua.
La fórmula está construida alrededor de oro nano para el aspecto de piel más firme y luminosa, extracto de knotweed japonés por sus antioxidantes, y raíz de regaliz para calmar. Debajo de esos hay una fila larga de botánicos: genciana, escutelaria, crisantemo, madreselva, verdolaga, hamamelis, aloe, sófora, goji y equinácea. El oro real, la mica y los pigmentos minerales le dan el brillo.
200g. Contiene fragancia y un agente que da calor, así que prueba primero en una zona pequeña.



