Te pones bálsamo a las once. Para las dos ya se transfirió a la funda de tu almohada, y despiertas con los mismos labios secos y tirantes que intentaste arreglar antes de dormir.
Estas trabajan sobre lo único que un bálsamo no logra, que es quedarse en su lugar. Retiras una tira, la presionas con suavidad sobre tus labios y ahí se queda hasta la mañana. Ocho horas de contacto sin interrupción en lugar de tres, y nada que se borre en las sábanas.
Cada tira viene envuelta individualmente, así que una vive en un bolso o en el cajón de la mesa de noche sin secarse. La marca describe el adhesivo como de grado médico e hipoalergénico, diseñado para lo sensible que es la piel de los labios, y la tira tiene un orificio de respiración incorporado.
Treinta por pack. Retiras, presionas, duermes, retiras.



